| Otro análisis de El Poder de la Fuerza II (PS3, Xbox 360) |
| 5 noviembre 2010
Hace dos años Lucas Arts nos volvía a llevar al mundo de la Guerra de las Galaxias de una forma espectacular y como hacía años que no veíamos con El Poder de la Fuerza. La franquicia de Lucas ha estado íntimamente ligada a muchos otros medios, como el de las novelas o los cómics, pero también ha estado íntimamente ligado al de los videojuegos. Y no nos referimos simplemente a los juegos basados en las películas y que nos ponían en la piel de Luke Skywalker, Obi-Wan o Han Solo, sino a una forma magnífica de expandir el universo Star Wars relatando historias paralelas o que se situaban entre las películas, como ocurrió con la saga Rogue Squadron, o llevándonos a hechos ocurridos miles de años atrás en el tiempo como hizo Bioware con las dos entregas de Caballeros de la Antigua República. Star Wars: El Poder de la Fuerza llegó de forma espectacular, ofreciendo un título que servía de puente entre los hechos ocurridos en las dos trilogías de películas y dándonos a conocer al aprendiz secreto de Darth Vader, Starkiller, y revelándonos los primeros días de la Alianza Rebelde de la que más tarde formaría parte Luke Skywalker. La primera parte demostró ser un juego genial, un título de acción en tercera persona donde luchábamos de forma desatada con nuestra espada laser y utilizando todo tipo de poderes de la fuerza propios del lado oscuro, creando empujones de fuerza, levantando y lanzando objetos y enemigos y lanzando rayos eléctricos, todo ello para enfrentarnos a grandes cantidades de enemigos de todos los tamaños y con escenas tan impresionantes como el hecho de hacer estrellarse un crucero espacial mediante el uso de la fuerza. Un título que lo tenía todo y que tuvo una edición especial tiempo después que añadía también los DLC con nuevas misiones y la posibilidad de jugar como otros personajes legendarios de la saga. El anuncio de El Poder de la Fuerza II fue recibido gratamente por todos, y es que la marca Star Wars es ya garantía de espectacularidad, y la segunda parte de este título aseguraba acción a raudales y explotar al máximo los poderes que un jedi, o un sith, pueden dar. Fuese cual fuese el final que escogiésemos en el anterior título (existían dos posibilidades, una propia del lado luminoso de la fuerza y otro del oscuro), el retomar la historia de Starkiller podía parecer imposible… no te vamos a revelar la razón por si no tuviste oportunidad de jugar al primer título, pero el caso es que volveremos a tomar el papel del aprendiz de Darth Vader, revelándonos contra él y huyendo en busca de respuestas acerca de nuestro pasado y de quién somos realmente. Esta huida servirá para que Starkiller vaya recordando sus habilidades poco a poco, recuperando sus poderes y habilidades. A la hora de luchar son muchas las posibilidades para acabar con nuestros enemigos. La opción básica es, cómo no, atacar con nuestras espadas laser (has leído bien, en plural, en esta ocasión llevaremos dos) o utilizando la fuerza para dar empujones, crear rayos que pueden paralizar a los enemigos o levantar a los propios enemigos y objetos para golpear o lanzarlos al abismo más cercano. ¿Te parece poco? Añadir la infinidad de combos posibles gracias al doble salto, el sable laser, el empujón y los rayos y además contar con la posibilidad de lanzar nuestros sables laser como si fuesen un bumerán o el utilizar trucos mentales con los enemigos para que se ataquen entre ellos, huyan o incluso se suiciden (una genial posibilidad que nos veremos usando a menudo). Las habilidades se pueden mejorar gracias a la experiencia, lo que hace que los ataques hagan más daño o afecten a más enemigos… y para conseguir potenciar nuestros poderes al 100% tendremos que jugar varias veces al juego, por lo que habrá que exprimirlo para ser un guerrero temible, más aun de lo que ya somos inicialmente. En los escenarios podemos encontrar mejoras para aumentar nuestra vida o nuestra capacidad de usar la fuerza, así como cristales para nuestros sables laser que además de cambiar su color nos darán alguna bonificación. De nuevo, para recuperar la barra de fuerza tendremos que esperar unos segundos, mientras que para recuperar vida tendremos que acabar con enemigos que, amablemente, nos darán la suya. Pero en los escenarios también encontraremos todo tipo de armas que utilizar, no sólo objetos que lanzar, sino también mamparos que romper y que harán que el vacío absorba a los enemigos fuera de la nave, maquinaria que acabará con todo aquel que sea lanzado contra ella… La historia es espectacular, y está genialmente contada a través de diversas cinemáticas en las que llegamos a encontrar a personajes como Yoda. La única pega es, una vez más, su duración. Y es que si ya la primera entrega se nos hacía algo escasa, esta se nos hace más aun ya que en unas cinco horas podemos terminarla sin ningún problema, incluso visualizando los dos finales (que requiere repetir el enfrentamiento final del juego y cambiar la opción que elegimos tras él). La verdad es que es una pena que el título se haga tan corto y se limite a nueve niveles, teniendo en cuenta que uno de ellos dura unos pocos minutos, limitándose a una cinemática y poco más (no encontraremos enemigos) y el resto de niveles tienen lugar en tres localizaciones (llegando a repetir en algunos casos mapeado). Esta poca variedad y corta duración hacen que el juego resulte poco más que una expansión del primero. Aun con esto, la historia y el desarrollo está genialmente planteado y es espectacular, haciendo que cada minuto sea apasionante. Dicen que lo bueno si es breve, dos veces bueno… aunque no creemos que este sea el caso y nos quedamos con ganas de más. Al menos el título incluye ciertos incentivos para rejugarlo, como un cuarto modo de dificultad llamado desatado, el conseguir ampliar al máximo el nivel de todas nuestras habilidades o encontrar todos los cristales de colores para nuestro sable de luz, además de visualizar los dos finales disponibles. Además de nuestro sable de luz también podemos cambiar nuestra apariencia, no sólo con distintas ropas, sino también jugando como Boba Fett, un droide o distintos tipos de soldados imperiales, entre otros. En este sentido, si tenemos en nuestra consola una partida de El Poder de la Fuerza, desbloquearemos algunos trajes extra pertenecientes a la primera entrega. Por último, y para que no parezca que son pocas las posibilidades de seguir jugando, tenemos un modo desafío con distintos desafíos que cumplir en un tiempo límite y que pondrán a prueba nuestra habilidad para realizar ataques y utilizar la fuerza con el objetivo de conseguir terminar con el mayor tiempo restante posible en el contador y así conseguir una medalla. El modo desafío desbloqueará escenas de video (a modo de storyboard) que completan detalles de la historia, y es que tendremos la posibilidad de ver fichas de distintos personajes o enemigos, volver a ver las escenas de vídeo y admirar arte conceptual del juego que iremos desbloqueando conforme completemos la aventura. El control del juego es el ya clásico para aventuras en tercera persona, con un stick para desplazarnos y el otro para controlar la cámara, teniendo un botón para saltar (pudiendo realizar un doble salto) y tres para los ataques principales (sables de luz, rayo y empujón), mientras que los gatillos nos sirven para fijar objetivo, protegernos, levantar objetos o realizar un lance con el que avanzamos varios metros de golpe. Además, tenemos un indicador que se va llenando y que una vez repleto nos permite activar el modo rabia, que nos dará durante un tiempo poderes potenciados y una mayor fiereza con los sables. Tampoco faltan los quick time events, presentes a la hora de acabar con los enemigos más grandes y que aparecen después de dañarlos lo suficiente. Es importante tener en cuenta que cada tipo de enemigo tiene una forma óptima de luchar contra él, de forma que a los acólitos sith la fuerza apenas les afecta, mientras que los soldados con jetpacks esquivarán casi cualquier ataque a excepción de nuestros rayos. La factura técnica del título es impresionante y sigue en la línea de lo que ya vimos en su predecesor. Ya en la primera pantalla vemos como está lloviendo en el exterior, lo que crea corrientes de agua en la superficie del escenario y moja nuestras ropas. Como este efecto tenemos decenas, como la luz de los rayos o de nuestros sables de luz, algo que se transmite también al escenario ya que recibe daños, pudiendo romper diversos elementos del mismo o dejando las marcas al rojo vivo de nuestros sables en el suelo o paredes, así como el efecto de algunos de nuestros ataques, algo que también se traspasa a nuestros enemigos, a los que decapitamos y mutilamos. Esto se complementa, por supuesto, con un genial motor físico con el que los enemigos vuelan de forma realista al ser lanzados, rodando y chocando con el escenario, y que también se aplica a todo con lo que podamos interactuar. Algunos escenarios son impresionantes, como un crucero espacial en que atravesaremos zonas de metal al rojo vivo con un cuidado efecto de refracción producido por el calor. Las animaciones de combate son fluidas y, aunque nuestros enemigos prácticamente se limitan a dispararnos tras alguna cobertura, Starkiller se mueve a toda velocidad enlazando ataques uno tras otro a toda velocidad y con geniales combos. Cuando Star Wars llegó a los cines no fueron únicamente sus efectos especiales los que cautivaron a millones de personas, sino también su cuidado sonido, algo en lo que las compañías de Lucas saben realizar soberbiamente. Cada sonido del juego está genialmente trabajado, siendo exacto al universo vislumbrado en las películas, ya sea en el sonido característico de los sables de luz o de los cazas Tie Fighter, pero también en los disparos, explosiones o el sonido del metal al doblarse. Pero ¿qué sería de Star Wars sin su maravillosa música? Podemos encontrar temas de sobra conocidos, especialmente en el texto introductorio que comienza con un “Hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana…” o en los propios créditos que mantienen el estilo de las películas. En todo momento la música acompaña genialmente a esta épica aventura. El juego está totalmente doblado al castellano y, aunque el doblaje es bastante bueno, se echa mucho de menos el uso de los mismos actores de doblaje que en las películas, y es que escuchar a Yoda o a Darth Vader con voces que se asemejan pero que no llegan a ser las mismas se hace muy extraño. Star Wars: El Poder de la Fuerza II es todo lo que un fan de la franquicia de Lucas puede pedir (exceptuando el pilotear un caza espacial), con dosis de acción a raudales y un apartado técnico que roza la perfección. Un título que sería toda una joya si no fuese por un pequeño detalle: su duración. Y es que en una generación en la que los títulos destacan por ser cada vez más cortos, esto es una lacra especialmente para títulos como este que sólo cuentan, prácticamente, con el modo historia para un jugador, haciendo que el precio a pagar por horas de juego salga bastante caro. Aun con esto, la historia es tan absorbente, que ningún aficionado al universo Star Wars debería dejarla pasar… puede que en ocasiones la acción roce lo absurdo e imposible, pero la acción está garantizada. Artículo de: fantasymundo.com |