Carrie Fisher, mi vida en esta galaxia

9 noviembre 2010

La autobiografía de Carrie Fisher fue publicada recientemente por Babel Books XXI en español, “Mi vida en esta galaxia” que podría resumirse en palabras de la princesa: "Si mi vida no fuera divertida, sería sólo real, y eso es inaceptable". Nosotros, los locos por el cine, podríamos decir que nuestra vida no es divertida y estamos anclados en lo "real", y, como nos parece inaceptable, nos damos un golpe de películas. Si hablamos de locura, ¿qué diferencia hay entre una cosa y la otra?

Todo comenzó el 7 de noviembre de 2006. Ese día, Carrie Fisher se subió al escenario del teatro Geffen de Los Ángeles para representar Wishful drinking, obra donde repasaba los momentos más escabrosos de su biografía en clave cómica. La posterior gira por EE.UU fue un pequeño éxito. Y la actriz modificó el libreto hasta convertirlo en un libro: Mi vida en esta galaxia (Wishful drinking). "Todas las noches hago una obra teatral en la que entretengo al público con relatos sobre mi disfunción. Me sumo al escaso número de famosos que sienten el impulso de compartir historias del tiempo que han pasado girando sobre el desagüe".

La actriz satiriza sin freno su adicción a las drogas, su trastorno bipolar y su vida como estrella de Hollywood. Creció en Beverly Hills. Su padre era el cantante Eddie Fisher y su madre la actriz Debbie Reynolds (Cantando bajo la lluvia). Fisher ha resucitado su carrera riéndose de sí misma. En Mi vida en esta galaxia no hay nada que unas risas no puedan curar porque la carrera de la princesa en el mundo del espectáculo ha resucitado de la manera más chocante e inesperada: riéndose de sí misma parodia sus vicios, soltando un aluvión de chistes sobre sus problemas mentales.

Su hija Billie le dijo que quería ser humorista y Fisher le respondió: "Mira cariño, si quieres ser cómica, tienes que ser buena escritora. Y no te preocupes, porque tienes material en abundancia. Tu madre es maniaco-depresiva, tu padre es gay, tu abuela baila tap y tu abuelo se inyectaba anfetaminas". Billie se rió mucho al oír su consejo. "Cariño, que esto te parezca gracioso te ha de salvar la vida".

La princesa bromea incluso con la posibilidad de tener personalidad múltiple a causa de su trabajo con George Lucas: "No sólo soy esta criatura llamada princesa Leia sino también unas muñecas de varios tamaños, camisetas y pósteres diversos, productos de limpieza y un montón de artículos más de mercadotecnia. Resulta que era incluso una chica de calendario, una fantasía con la que se masturbaban con frecuencia los obsesos quinceañeros de medio mundo". "Lucas me convirtió en una muñequita. En su momento apenas me importó. Una muñequita en la que uno de mis ex clavaba alfileres cuando se enfadaba conmigo. (La encontré en un cajón.) Lucas también me convirtió en un frasco de champú en el que había que retorcerme la cabeza para que saliese líquido por mi cuello. ¡Llamen al Dr. Freud! ¡Llamen al Dr. Freud! Había también un jabón cuya etiqueta decía: Enjabónate con Leia y te sentirás como una princesa." "Cada vez que me miro al espejo tengo que pagar a George Lucas."

La pobre princesa convertida en la muñeca rota de Hollywood comenzó a tomar alucinógenos, calmantes, opiáceos y estimulantes de joven. "Pensaba que tenía que gustarme todo lo que hacía. Y para eso tenía que tomar un montón de drogas. Si esperabas ser feliz y sentirte cómoda toda la vida puedes convertirte en drogadicto o alcohólico. Que es obviamente en lo que me convertí", dice Fisher, segura de haber controlado su necesidad compulsiva de sentirse cómoda. Debido a todo ello, decidió subirse a los escenarios y volcar su agitada experiencia vital en unos monólogos brillantes, críticos, osados. De ellos ha nacido el libro, que convierte en arte el chascarrillo en una lección de lucidez.

Con esta crisis, más que económica, mental, podríamos hacer lo mismo que la princesa, quizá empezaríamos a aclarar muchas cosas. Fisher proviene de otra galaxia. En la nuestra,  las confesiones de algunos escritores acaban siendo menos fecundas que las de sus propias caricaturas. ¿No tienes palabras para definir a Carrie Fisher? No te preocupes, ella sí: "En los últimos años me siento muy cuerda con relación a lo loca que estoy."

Artículo de: fmaesteban.blogspot.com

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