Cuando los simios dominaron el cine

26 agosto 2011

Extraños, si no es que impredecibles, son los fenómenos de la cultura pop. Antes de que “Star Wars” redefiniera el concepto de “blockbuster”, creando una legión de seguidores que aún hoy en día sucumben ante el poder de su creador, hubo otra saga cinematográfica que, a pesar de no tener el alcance mediático de “Star Wars” o “Star Trek”, ha demostrado que se puede sobrevivir no sólo al tiempo, sino incluso a malas secuelas y peores remakes (si, te hablamos a ti, Tim Burton); nos referimos por supuesto de Planet of the Apes, la época en la que los simios dominaron el cine.

Es cierto, nada le aseguraba a George Lucas que su western del espacio fuera a tener éxito (recuerden que de sus amigos, sólo Spielberg tuvo la visión para prever el potencial de lo que George tenía entre manos), pero en el caso de El Planeta de los Simios, ni el autor del libro original tenía fe de que hacer una película sobre su exitoso libro fuera una buena idea.

“La Planete des singes” era el título original del libro escrito por el novelista francés Pierre Boulle y que fue publicado en 1963. Boulle ya era famoso por un trabajo previo que también fue adaptado al cine y que incluso ganó premios Oscar, “Los puentes sobre el río Kwai”.

Boulle daba un giro hacia la ciencia ficción en esta nueva novela que no era otra cosa más que una sátira sociopolítica, si acaso demasiado directa como para no ser clara y accesible a todo público (el cambio de roles entre bestias y dominadores), donde Ulysses Mérou es un astronauta perdido que descubre un planeta donde los simios son la especie dominante y los humanos son poco menos que bestias salvajes sin derecho alguno. Al final, como todos saben (y si no han visto la película del 68, por favor dejen de leer), Ulysses descubre la terrible realidad sobre el planeta en el que se encuentra.

La novela fue un éxito, y aunque la idea de hacer una película estaba latente, Boulle mismo tenía sus dudas; vamos, la idea de unos changos parlanchines a cuadro podría funcionar en papel pero había altas probabilidades de que se tornara ridículo en su transición a cine.

El productor Arthur P. Jacobs fue el valiente en asumir el reto, adquirió los derechos para trasladar el texto original a cine y así comenzó una aventura que le llevaría media década en concretar. Su primera tarea fue plasmar en dibujos la idea gráfica de la cinta, es decir, mostrar cómo es que se verían los simios en pantalla. Jacobs tocó muchas puertas, en todas le respondían lo mismo: esa película era imposible de hacer.

Al final, los valientes fueron los ejecutivos de 20th Century Fox (a quienes se les podrá acusar de lo que sea, menos de no ser visionarios). El ejecutivo de la empresa, Richard Zanuck, leyó el guión y vió el libro de dibujos de Jacobs. Estaba convencido excepto por una cosa: ¿Qué pasa si el maquillaje no resulta convincente?

Para desvanecer las dudas del estudio, Jacobs se dio a la tarea de contratar a dos piezas claves de la cinta. Primero, habló con el hombre que desde el inicio del proyecto tenía en mente para el papel del astronauta: Charlton Heston.

Heston había leído el libro, y al igual que a la mayoría le parecía poco cinematográfico, por no decir que imposible de filmar. Aceptó participar en principio porque su personaje era de los pocos que no involucraban maquillaje y porque “usualmente no hay buenos papeles para actores como yo en las películas de ciencia ficción, el personaje de Taylor es interesante porque va evolucionando mientras la película avanza”.

Jacobs ya tenía a una estrella dentro del proyecto, sólo le faltaba solucionar un problema mayor: el maldito maquillaje. Gran parte del éxito de “El Planeta de los Simios” se debe al arte de John Chambers, maquillista. Habiendo participado como médico en la Segunda Guerra Mundial, Chambers era el encargado de hacer prostéticos y de “reparar” los rostros de los heridos en combate. Al terminar la guerra, comenzó a trabajar como maquillista en programas de televisión y luego en cine. Aceptó el reto de crear el maquillaje para “El Planeta de los Simios”, teniendo como primera tarea, hacer un corto ya con los actores definitivos, para demostrar que su maquillaje se veía bien y funcionaría para toda la cinta.

Las sesiones de maquillaje por cada personaje se llevaban alrededor de 5 horas (cosa inusual en ese entonces) además de que, por supuesto, el maquillaje no era nada cómodo. Los actores terminaban cubiertos por prostéticos en la cara, peluca y guantes para las manos, quedando libres únicamente los ojos. Los actores debajo de tantas plastas tenían únicamente sus ojos para mostrar emociones. Lo raro es que a pesar de todo, funcionaba.

Los ejecutivos de la FOX vieron el corto de prueba, ya con Charlton Heston y el maquillaje aplicado. Casi daban luz verde al proyecto, pero aún tuvieron que esperar seis meses más, el estudio quería ver qué tal le iba a otra película de ciencia ficción que estaba por estrenarse: Fantastic Voyage.

Estrenada el 8 de febrero de 1968, Planet of the Apes recaudó 26 millones de dólares, cifra por demás exorbitante para los estándares de aquellos días y que convirtió a esta cinta en la más taquillera de aquel mítico 68.

El éxito de la cinta fue tal que el estudio se planteó la posibilidad de hacer una secuela. En aquella época no era común pensar en segundas partes de una película exitosa. Dos años después del estreno de “Planeta…”, llega “Beneath the Planet of the Apes”. Los estudios aprenden una triste realidad: segundas partes nunca son mejores. Mala y con menos recaudación, lo único para lo que esta secuela funcionó fue para mantener viva la leyenda y dar pie a otras tres cintas más sobre “El planeta…”, mucho mejor logradas que la segunda.

Así, antes de Star Wars, aunque el mismo año de “2001: A Space Odyssey”, los simios dominaron la taquilla, con cientos de fans que quedaron fascinados con la cinta, una cinta que muchos pensaron sería ridícula e imposible de filmar. Hoy día, el Planeta de los Simios ha regresado con una nueva versión que, de tan buena, seguramente derivará en trilogía.

Seis años más tarde de aquel arrollador éxito de la cinta original, un joven de Modesto California tocará la puerta de la 20th Century Fox con una idea sobre una película del espacio. Pero ustedes ya saben cómo acaba esa historia…¿o no?

Artículo de: eluniversal.com.mx

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