Así
de pronto continuó Sorjoaca con la historia.
-Al observar como todos mis compañeros y amigos iban
siendo despedidos injustamente recuerdo haber tomado la decisión
de ir a platicar con el supervisor. Pero no fue nada fácil
muchacho, en verdad siempre se me negaba hablar con él.
Durante el trabajo era imposible, pues entonces estaba perdiendo
dinero al esperarlo en su oficina, después del trabajo
el supervisor prácticamente huía de la fábrica.
-¿Qué
no se supone que tenías derecho a reclamar? -Le pregunté
-Si,
pero Coruscant ya no es la misma de antes. Así unos
compañeros y yo
decidimos organizar un paro de labores para así exigir
nuestros derechos como trabajadores. Todo lo habíamos
planeado de tal manera que fuera respetuoso al dueño
de la fábrica. Te diré chico que nunca lo conocí,
pero se decía de él que era una buena persona.
Por eso me era incongruente el trato que el nuevo supervisor
nos estaba dando. -Así paró el enorme Wookie
y se quedó muy serio y con la mirada de alguna manera
perdida.
-Sucedió
algo malo, ¿no es así Sorjoaca? -Le pregunté.
La
mirada ahora vidriosa del Wookie me explicaba todo. Pero retomando
su carácter me miró ya serio y con el mismo
tono tranquilo, nunca soltó una muestra de debilidad.
Al
día siguiente de haber decidido el paro, llegué
por varios motivos tarde a la fábrica, no puedo olvidar
mi sorpresa al entrar como siempre pero ver sólo humanos
trabajando en la fábrica. Parecía un día
normal de trabajo. En ese momento sentí que algo grave
había pasado. Casi en ese mismo instante el supervisor
con una sonrisa se me acercaba, me dijo que me fuera, que
era lo mejor. Según el yo tenía suerte de haber
llegado tarde.
Esto me provocó una sensación horrible, sabía
que mis antiguos compañeros de trabajo de alguna manera
también habían sido privados de su libertad
de ponerse en huelga.
Al salir pensando en todo eso recuerdo haber volteado a ver
la entrada principal de la fábrica, en eso ví
como un hombre alto de túnica negra se dirigía
a la puerta. En una mano traía el collar de mi mejor
amigo. Sin pensarlo dos veces, y sabiendo que mi amigo nunca
se dejaría quitar ese collar que tanto significaba
para él, fuí corriendo hacia aquel hombre. "Pobre
animal" me llamó, e ignorándome se trató
de meter a la fábrica, en ese momento muchacho te juro
que me salieron fuerzas de no sé donde pero lo tumbé
de un sólo golpe varios metros atrás de donde
estábamos. Se levantó de un brinco y pronto
sacó una espada láser roja y de pronto me alejé,
pero no me arrepentía por lo que había hecho,
aunque ya comprendía el triste destino de mis compañeros.
"Mas vale que huyas animal, no te conviene que nos volvamos
a ver" terminó diciendo y se metió al fin
dentro de la fábrica.
-¿Un
Sith? -Pregunté intrigado y buscando también
respuesta de mi Maestro.
-Así
es Ki'ke, las cosas son peores de como me las imaginaba. Tendremos
que tener mucho cuidado. -Contestó Luas-Mun.
-Yo
les ayudaré en lo que pueda Maestro Luas-Mun. -Dijo
Sorjoaca.
-Gracias,
pero no creo que desees verle la cara a ése hombre
de nuevo. -Contestó mi Maestro.
-Te
equivocas, es lo que mas deseo. -Terminó diciendo el
Wookie.
No
me quedaban palabras para lamentar lo sucedido, en verdad
me dió mucha tristeza saber la historia de Sorjoaca,
de todos modos yo ya conocía varias historias sobre
la parte baja de Coruscant. Sabía que la clase alta
vivía en lo más alto de sus majestuosos edificios,
sabía también de la peligrosidad de la parte
baja. Pero no sabía nada sobre Sith's y discriminación.
Todavía
faltaba un poco mas para llegar a Coruscant, no guardaba ansias,
estaba centrado en que ésta misión era muy importante
y tenía que ser ejecutada de la mejor forma posible
y me agradaba la idea de que Sorjoaca nos acompañara.
Continuará...
Por Jedi Padawan Ki’Ke.
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