-Siéntense
caballeros, no quiero perder ni un solo minuto en explicarles
todo- comentó Koggi.
–La
situación, como te habrá comentado Yoda, es
muy delicada - Luas-Mun terminó diciendo.
-Así
es, la plática fue privada, nunca pensé que
fuera a la Tierra para contactarme. La situación debe
ser muy grave Koggi - contestó mi Maestro.
Sin
decir nada más, Koggi apagó las luces y cerró
las cortinas. Nos puso una proyección de fotos que
nos iba pasando, mientras el explicaba de que trataban. La
serie de fotos comenzaba con enormes naves de carga estacionadas
en medio de los majestuosos edificios de Coruscant por la
noche. Al irlas pasando se nos fueron mostrando imágenes
de largas filas de seres no humanos hacia éstos transportes.
Todos ellos lucían encadenados, parecían esclavos.
También al pasar de las fotos estuve viendo como gente
uniformada y con látigos maltrataba a los prisioneros
para que apuraran su paso. Por la cabeza me pasó el
voltear a ver a Sorjoaca, que lucía por cierto bastante
pensativo pero tranquilo. La sesión de fotos terminó
en una que calificó Koggi como la mas preocupante de
todas.
-Esta
foto Luas-Mun, esta es la foto que nos motivó a llamarte.-
decía Koggi.
La
foto mostraba a lo lejos un hombre alto con túnica
color negro en una posición en la que nos mostraba
su espada láser.
-No
hay duda de que los Sith están de regreso- comentaba
mi Maestro. – Esto y el suceso que le pasó a
nuestro nuevo amigo Sorjoaca comprueban que están en
Coruscant-
Koggi
visiblemente pensativo me preguntó que es lo que le
había sucedido a Sorjoaca. Mi amigo Wookie contestó
diciéndole que el observó al hombre con la espada
láser, y que su familia podía también
haber sido enviada a aquellas naves.
-No
quisimos alarmar a nadie, por eso mismo es que te llamamos
Luas-Mun, para que como hace tiempo con aquel suceso nos brindes
tu ayuda- decía Koggi.
-Te
ayudaría con mucho gusto, pero tengo suficientes problemas
que solucionar dentro de Coruscant-
-¿Qué
quieres decir Koggi?- preguntaba Luas-Mun.
-Sorjoaca,
Ki’Ke y tu tendrán que infiltrarse en alguna
de esas naves. Nuestros espías Bothans fueron asesinados
al momento de terminar la transmisión de las imágenes
que les mostré. Por eso no conocemos la localización
de esas naves, todo se mantiene en estricto secreto. Además
tengo que averiguar por qué dejan pasar a esas naves
a Coruscant. Alguien debe estar infiltrado en todo esto.-
contestó Koggi.
Así
un silencio invadió la sala y mi Maestro tomó
la iniciativa al pararse. Le seguimos Sorjoaca y yo, pues
se dirigía hacia la puerta principal mientras Koggi
se quedaba parado.
-Una
vez más seremos tres COGi - decía Luas-Mun.
-¿Tres?-
preguntaba Koggi.
-Mi
joven Padawan, Sorjoaca y yo.- y al momento de decirlo salimos
de la sala para ir de inmediato al elevador. Al momento de
entrar los tres estábamos callados, nadie decía
ni una palabra, sin embargo sabíamos que las cosas
no serían fáciles.
-Tendrás
que decirnos Sorjoaca, dónde era la fábrica
dónde trabajabas- comentó mi Maestro.
-No
se preocupe Maestro Jedi, yo los guiaré por Coruscant.-
-Ki’Ke,
tendremos que buscar ropa para cambiarnos. No podemos infiltrarnos
vestidos como Jedi.- dijo Luas-Mun.
-Si
Maestro- le contesté.
Así
al fin habíamos llegado al piso dónde había
aterrizado nuestra nave.
-Voy
a ir a hablar con Kahl, así que vayan los dos a caminar
un rato por Coruscant. Así Sorjoaca te muestra el lugar
dónde trabajó para que cuando regresen en dos
horas, podamos ponernos de acuerdo para lo que haremos. No
podemos perder más tiempo, lo haremos hoy a la madrugada.-
nos dijo.
A
esta hora ya de la noche la gente comenzaba a irse del edificio
dónde estábamos. El movimiento de cuando llegamos
fue disminuyendo e inclusive varias luces empezaron a apagarse.
Yo me quedé pensando en aquella última frase
que le mencionó mi Maestro al Maestro Koggi. ¿Pudieron
haber sido parte de alguna especie de equipo en la que se
dedicaran a resolver este tipo de misiones? ¿Pero que
no es eso lo que hacen los Jedi normales? Sin ganas de responder
ya mis preguntas seguimos bajando por las escaleras para ir
por las calles de Coruscant.
-Mas
vale que tengas empuñada tu espada por cualquier cosa
chico- me dijo Sorjoaca.
Y
tenía mucha razón, pues ya estaba suficientemente
oscuro como para que nuestro paseo por la parte baja de Coruscant
fuera peligroso.
Continuará...
Por Jedi Padawan Ki’Ke.
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