Llegó
con muchísima ilusión el día en el que
me uniría con Luas-Mun a una misión de suma
importancia, era un día en el que me puse a pensar
lo que pasaría. Es cierto, ver al gran Maestro Yoda
me dió muchísima entereza para poder tomar la
misión con algo que yo llamaba madurez, yo me consideraba
el mejor Padawan de todos, creía que cumplía
con todas las cualidades que un Jedi debía tener, estaba
listo. Esta misión se me facilitaría y regresaría
como un héroe a la Ciudad. Estaba simplemente convencido
de que no habría tanta dificultad como la que se mencionó.
Puras exageraciones.
-
Listo joven, ya estamos en el aeropuerto - Me avisó
el taxista.
Le
agradecí que me dejara frente al aeropuerto, le pagué
y me bajé junto con las maletas. Eran tres maletas
totalmente repletas y todavía pensaba que faltaba algo.
Por un momento me detuve a observar cómo los aviones
salían del aeropuerto. Ya pensaba en el viaje a Coruscant,
estaba sumamente ansioso, y porqué no decirlo, nervioso.
-
Deja las maletas y cualquier duda en éste planeta Ki'ke
- Decía Luas-Mun mientras me agarraba del hombro.
-
¡Maestro! Que alegría verlo - Le dije.
Luas-Mun me observó serio por un momento
-
No es un paseo mi todavía inexperto Padawan - Dijo
Luas-Mun.
Consciente
de que lo que me decía era por las maletas le argumenté
que serían muchos días, y tenía que estar
preparado.
-
Sólo lleva tu espada láser. Deja todo lo demás.
- Con esas palabras terminó y empezó a caminar
al aeropuerto.
Estaba
confundido, quizá un poco molesto, ¿qué
iba a hacer con todo lo que había empacado? No lo iba
a dejar así nomás, no, ¿cómo iba
a hacer eso?
-
¡Ki'ke! No me defraudes, confío mucho en tí.
Coruscant no es como la Tierra, eso debe quedarte claro -
Dijo enérgicamente mi Maestro.
En
ese momento volvió a caminar hacia adentro. Así
que lo seguí, no iba a decir nada, estaba a su cargo
y debía obedecerlo. Estuvimos caminando hasta que me
puse a pensar, ¿Cómo iríamos a Coruscant?
Los aviones nos queda claro que no volaban hasta el espacio.
Pero estábamos en un aeropuerto convencional. ¿Qué
hacíamos aquí? Luas-Mun entonces se dirigió
hacia uno de los muchos lugares de comida rápida dentro
de nuestro ya saturado aeropuerto.
-
Espérame fuera Ki'ke - Me dijo.
Y
obediente me quedé sentado mientras esperaba pacientemente
a su salida.
Pasaron unas dos horas y entonces salió Luas-Mun, atrás
le seguía un hombre de la misma edad que él.
Al hacerme una señal de que lo siguiera, me incorporé
y volví a obedecer. Seguíamos caminando y de
pronto nos dirigíamos a un hangar que decía
esto: CORUSCANT
¿Estaba
viendo visiones? Vaya, que sorprendente se me hizo, pero si
me asombré de que ése hangar decía aquello,
créanme que fue todavía mas maravilloso entrar
y observar a los diferentes seres de distintos mundos unidos
en una misma sala. Todos esperaban la salida a Coruscant.
-
Maestro, no lo puedo creer.... - Le dije.
-
No me extraña Ki'ke, muchas actitudes tuyas deberán
cambiar si quieres ayudarme en ésta misión.
- Dijo Luas-Mun
-
Lo siento Maestro... - Contesté.
-
¡No, no lo sientas! Actúa, debes madurar más
mi joven Padawan, no debes temer, no debes dudar, no debes
ser ingenuo ante muchas cosas. Aprenderás muchas cosas
que ya deberías saber. Verás que la Academia
Jedi de allá es muy distinta a la de acá.
Los verdaderos Maestros Jedi nos hemos formado en Coruscant.
Debes cambiar mucho, si no lo haces mucho temo que no puedas
ayudarme. - Dijo Luas-Mun muy serio.
-
¿Se arrepiente de haberme tomado como alumno? - Le
pregunté.
-
No, me arrepiento de que hayas aprendido acá. Pero
todo sucede por alguna razón. Ahora vamos a sentarnos
o perderemos la nave. - Me dijo Luas-Mun
Coruscant
es muy diferente, eso es lo que me dijo Luas-Mun. No estaba
preparado y me faltaba mucho por aprender. Hazlo o no lo hagas
decía Yoda. Eso era lo que tenía que hacer e
iba a hacer. Iba a cambiar....
Continuará...
Por Jedi Padawan Ki’Ke.
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