El Viaje del Jedi
   
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Será un viaje difícil....
 
 

Cuando llegamos ante mi Maestro, Weeldbaca le mostró mucho respeto. El Wookie nos contaba que estaba esperando el momento de que llegara un Jedi para toma cartas en el asunto, el esperaba como líder del grupo de seres no humanos que habían logrado escapar, que sus compatriotas secuestrados regresaran a salvo a Coruscant. Después nos entregó las hierbas para que nos las pusiéramos en la cara.

-Ahgh, esto duele Sorjoaca- decía mientras mi maestro se la ponía sin mostrar dolor.
Las ronchas empezaron a mostrarse y solo podía observar como el rostro de mi Maestro había quedado deformado, para así poder hacernos pasar por seres no humanos y conocer el motivo de estos secuestros masivos.

-Será mejor que se apure Maestro Jedi, las naves llegan puntualmente comenzando la madrugada.- decía Weeldbaca.
Así que sin pensarlo nos fuimos apurando, guardamos las espadas láser y nos quitamos las túnicas Jedi. Nos pusimos playeras y pantalones para poder pasar todavía mas desapercibidos. Al ir caminando fuimos observando gigantescas naves entre los cielos. Eran enormes naves cargueras, una tras otra. Por mi parte calculé unas diez, terminé observando que eran 15 por lo menos. Todas ellas estaban escoltadas por naves caza.

-Parece que esto es más grande de lo que me imaginaba- decía Luas-Mun.

Así llegamos entonces ante la fábrica donde trabajaba Sorjoaca. Noté una mirada de rabia en el Wookie, pero de pronto las naves se hacían espacio en el enorme campo de aterrizaje. Tuvimos que esperar un poco a que terminaran de aterrizar todas, al últimos las nave caza hicieron su aterrizaje.

-Debo dejarte Sorjoaca, prometí traerlos mas no acompañarlos. Les deseo la mejor de las suertes.- y así nos dejó Weeldbaca.

Solo observando la huída del Wookie fue cuando comenzó mi Maestro a explicarnos que la mejor forma de meternos a alguna de las naves sería atacando a los guardias que iban saliendo de una de ellas.
Los guardias iban con uniformes negros y látigos, me extrañaba que no llevaran blasters con ellos. Sorjoaca tomó la iniciativa y con rapidez tumbó a uno de ellos. Mi Maestro y yo hicimos lo nuestro.

-Rápido, atrapen a esos tres. Recuerden que no podemos matarlos, los llevaremos.- decía un guardia.

-Wrowwrrr- gemía con furia Sorjoaca.

El plan iba saliendo a la perfección, de pronto un hombre con casco y traje gris se acercaba a nuestro sitio.

-¿Qué sucede guardia?- decía el hombre cuyo casco era metálico y con ojos rojos. Su voz también era misteriosa, hablaba como si tuviera dolor de garganta.

-Estos tres atacaron a uno de los nuestros, capitán.-

-Llévenlos a la nave, esta es nuestra última parada en Coruscant y no quiero más escándalos-

-Lo siento señor. Ya nos apuramos.-

El hombre del traje gris se fue caminando despacio hacia una de las naves de carga. Lo único que pude observar era que otros seres no humanos iban detrás de nosotros, era el último contingente que se llevarían de Coruscant según propias palabras del capitán del casco metálico.

-Será un viaje difícil Luas-Mun- decía Sorjoaca.

-No esperaba un viaje placentero- con una sonrisa acabó diciendo mi Maestro.

A pesar de lo que nos esperaba mi Maestro lucía tranquilo, ejemplo que con enorme interés quise seguir. No conocíamos nuestro destino, pero estábamos seguros de que algo lograríamos por allá. Por aquel planeta, luna o asteroide que nos esperara.

Todo comenzaba ahora...

Continuará...

Por Jedi Padawan Ki’Ke.

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Endor System Copyright (C) 2000-2002 "EL Viaje del Jedi..." Idea original de Enrique Figueroa Anaya.
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"... and in the time of greatest despair, there shall come a savior, and he shall be known as The Son of The Suns."
Journal of the Whills, 3:127