-Entren
a las celdas en filas de dos- decían los guardias.
Las
celdas de las que nos decían tenían un cuarto
que dividía la puerta directa a los pasillos de la
nave carga y la puerta directa a dónde estaban los
prisioneros. Entramos un gran número de prisioneros,
en verdad era una nave gigantesca en la que viajaríamos.
Al cerrar la primera puerta los guardias dieron orden de abrir
la segunda. No puedo olvidar el desastre que resultó
aquello, muchos alienígenas se aventaron literalmente
contra la puerta, los guardias esta vez utilizaron sus látigos
láser y con rudeza controlaron a los presos. Sorjoaca,
mi Maestro y yo sólo nos apuramos a entrar a la celda,
nuestra misión estaba empezando.
-Qué
triste que sucedan estas cosas chico- me decía Sorjoaca.
El
ruido y desastre en la celda se alargó por varios minutos,
hasta que todo fue controlado la nave empezó su vuelo.
Había algunas luces en el techo que nos iluminaban,
pero en general sólo oíamos gritos, llantos
y demás muestras de desesperación, y es que
había familias enteras ahí. Algunos machos de
estos grupos golpeaban con fuerza las paredes de la nave,
las hembras con hijos los abrazaban para darles consuelo mientras
que las demás lloraban desconsoladas. De alguna manera
veían un fin cercano a sus vidas. Mi Maestro había
decidido alejarse, quería internarse en el grupo de
presos. Sorjoaca y yo tuvimos que quedarnos juntos.
-Tú
no eres de raza alienígena- escuchaba como un susurro.
Volteando
de manera pronta me di cuenta que quien me hablaba era un
Wookie de pelaje azul-gris. ¿Un Wookie que no usaba
el habla natural de sus especie? Después de lo sucedido
con Koggi me podía esperar cualquier cosa.
-No
te asustes muchacho es una deformidad en mis cuerdas vocales
solamente- me explicaba el Wookie, -me llamo Kroarrth.- terminó
para presentarse.
Sorjoaca
con un gruñido le saludó.
-¿Cómo
supiste que no soy un alienígena?- pregunté.
-Para
un Wookie de mi edad ya nada es sorprendente. Además
tu disfraz es un poco sencillo.- contestó.
-Yo
soy de Kkkellerr, ciudad-árbol que se encuentra en
Kashyyyk, seguramente tu amigo Wookie sabe de cual hablo-
Sorjoaca
de inmediato reconoció el nombre de la ciudad, pues
le explicaba que el mismo nació en Rwookrrorro, sin
duda la ciudad-árbol más importante de Kashyyyk.
Eso de acuerdo a mis conocimientos adquiridos en la Academia
Jedi.
-Pero
no creo que éste sea el mejor sitio para charlar, tengo
curiosidad de qué hace un chico cómo tú
en estas prisiones. El hombre cubierto de metal sólo
nos ha capturado a los alienígenas.- decía Kroarrth.
¿Acaso
se refería al hombre que vimos con el casco y ojos
rojos? Parecía que sí, y al intentar inventar
una buena historia Sorjoaca explicó que había
sido su culpa, pues él nos había llevado a atacar
a los guardias. Así que por agresión terminaron
encarcelándonos.
-¿Y
el disfraz?-
De
pronto ante la nueva pregunta otro enorme Wookie alzaba la
voz. Pero sus gruñidos que buscaban la atención
de todos los presos en esa celda pedían un silencio
absoluto. Algo importante iba a decirnos aquel Wookie. Sin
embargo al lograr nuestra atención un Anzati comenzó
a hablar. Yo creía que éstos seres eran mitológicos,
recuerdo aquella frase que rezaba “Si no te portas bien,
vendrá un anzat y te chupará toda la sangre".
El alienígena era casi un humano, de no ser por unas
probóscides que ocultan en sus mejillas.
-Yo
sabía que estos Anzati eran vagabundos solitarios,
algo importante tendrá que decirnos- decía Sorjoaca.
Continuará...
Por
Jedi Padawan Ki’Ke. |