El misterioso kadheriano.
 
 

-Ahora sí Ki’Ke, debes decirme bien a bien qué es lo que pasa. ¿Luas también era un Jedi?- preguntaba Kroarrth.

-El es mi Maestro Jedi, su nombre es Luas-Mun. Pero no vinimos bajo las órdenes del Consejo Jedi.- aclaré.

-¿Y entonces?- siguió preguntando.

-¡No sigan caminando!- y con una cara retadora nos observó un kadheriano con sus ojos rojos y su piel azul que los volvía aún mas fríos a la vista. Así y un poco indeciso le pregunté al hombre por qué nos detenía.

-Tengo órdenes de guiarlos a las Prisiones Subterráneas- comentó.

Kroarrth, Sorjoaca y yo nos quedamos sin palabras, pues nadie sabía lo ocurrido. ¿Cómo era posible que mandaran a alguien para guiarnos? La respuesta podría haber sido mi Maestro, digo podría pues no lo sabía con seguridad.

-Debo advertirles que es un camino difícil, y tiene que ser a pie señores.- volvió a comentar.

-Yo estoy listo- dijo sin dudar Sorjoaca.

Y es que las ganas de rescatar a su familia eran enormes, no creo hubiera algo que detuviera a mi amigo por lograr su búsqueda.
Así fue como seguimos al hombre por una camino estrecho y que parecía estrecharse aún mas, pues la altura de los edificios, así como la profundidad del terreno iba siendo mayor.

-¿Ustedes vienen de las colonias de Kragafad?- preguntó nuestro guía.

-¿Kragafad señor?- corroboré.

-Sí, las colonias de humanos en Kragafad. Al menos que hayan venido con Darth Luther.- volvió a decir.

¿Darth Luther? ¿Ese sería el nombre del Sith que vimos durante el desfile, y el Sith que amenazó a Sorjoaca en Coruscant?

-Así es, vinimos con Darth Luther, este planeta es totalmente asombroso para nosotros.- comento Kroarrth siguiendo con la línea de la plática. Era lógico que así lograríamos sacar información sobre Kadhar.

-Vaya que los es señores- contestó.

Así después de eso los tres nos vimos las caras para tratar de ponernos de acuerdo tan siquiera con señas sobre el tipo de información que queríamos sacar al aprovecharnos de la situación tan oportuna que nos sucedió.

-¿Siempre han vivido en el subterráneo?- pregunté tomando la batuta del grupo.

-No siempre, aunque ya nos hemos acostumbrado bastante- contestó el guía con ese paso veloz con el que cumplía su labor.

-Su ejército se ve imponente- comentó Kroarrth.

-Y son soldados con mucha experiencia, las grandes guerras que hemos vivido los han fortalecido. Estamos listos para la gran amenaza que nos comentó Darth Luther- volvió a contestar, pero esta vez se había parado.

-¿Gran amenaza?- le pregunté.

-Ya saben, cuando el Imperio del Centro del Universo nos quiera absorber y convertir en esclavos con todas sus mentiras de una República.-

No había duda de que se refería a la República, parecía que el Sith estaba preparando algo para poder aprovecharse del enorme ejército de este planeta. La misión iba así dejándonos nuevas pistas, aunque sin duda debo aceptar que nunca esperé una pista tan reveladora.

-Deberán tener cuidado al momento de seguirme dentro de la zona volcánica. Muchos han muerto y no han resistido el tremendo calor.- así con una sonrisa siguió diciendo – Muchos presos se quedaron en el camino.-

Ante esas palabras Sorjoaca no se resistió y casi le suelta un golpe al kadheriano, si no hubiera sido por mis reflejos Jedi, aquí habríamos sido descubiertos y la misión habría fracasado.

-Tranquilo amigo, cuando estemos en las Prisiones Subterráneas, entonces, sólo entonces podrá soltarle los golpes que desees.- comenté a su oído.

Sólo pude apreciar la rabia de Sorjoaca, pero paciencia debíamos tener.

Continuará...

Por Jedi Padawan Ki’Ke.

 
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