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-¡Sorjoaca!
¡Estás vivo!- gritó uno de tantos Wookies.
Al final descubrí que era su esposa.
Así sin
dudarlo y con alegría se acercó Sorjoaca a ella,
la escena era maravillosa, pero los fríos barrotes
los separaban, luego los hijos de Sorjoaca ya mayores en edad
y tamaño se acercaron. Al final todos los prisioneros
reconocieron a Sorjoaca.
-Se llevaron
a los machos lejos de aquí padre- decía uno
de los dos hijos de Sorjoaca.
Y de inmediato Kroarrth y yo nos acercamos a la computadora
para ir abriendo las celdas.
-Esta tecnología
será fabulosa pero simple a la vez- me dijo Kroarrth.
Y es que al principio todo parecía fácil, las
celdas fueron simples de abrir. De pronto unos dos guardias
llegaron por una de las puertas cerradas del edificio.
-¡Hey,
ustedes! ¿Qué hacen?- gritaron y de inmediato
dispararon hacia nosotros. Las celdas se abrieron justo a
tiempo.
-Escapen pronto
Sorjoaca, llévatelos junto con Kroarrth fuera de las
Prisiones. Ya abrí la puerta principal.- y terminando
rápido saqué mi espada láser y enfrenté
a los guardias.
Así poco a poco fui viendo como huían los Wookies,
eran bastantes, esperaba que Sorjoaca pudiera guiarlos a las
naves que nos dijo el misterioso kadheriano, aquellas que
viajaban sobre la lava. Pero en todo eso me vi triunfante
ante los dos guardias. Sin embargo debía asegurarme
de que no fueran más hacia la puerta principal.
-¡Manden
más guardias a la puerta principal! ¡Está
abierta!- gritaban varios.
Así volviendo con mi espada láser traté
de enfrentar al mayor número que me era posible, muchos
mostraban asombro ante mi arma y habilidad. Era seguro que
nunca habían visto a un Jedi. Poco a poco fui derrotando
a varios, sus disparos no eran tan certeros. De pronto sentí
un dolor en la espalda, caí al suelo.
-Usen piedras,
parece que eso no puede evitarlo- gritó mi atacante.
Y es que contra las piedras no podía hacer nada, tuve
que irme corriendo rápido hacia la puerta principal,
debía unirme a los Wookies. Seguía evitando
algunos disparos con mi espada color azul. Las puertas iban
cerrándose, tuve que apresurar el paso y tirándome
pronto al piso pude pasar por un espacio estrecho al otro
lado.
-¡Chico!
Apúrate, ya sólo queda una nave y la vamos a
usar para mi familia, Kroarrth tú y yo.- dijo Sorjoaca
que me ayudó a incorporarme. Me había esperado.
-Gracias- le
dije.
-Gracias a ti
amigo, te debo mucho.- y seguimos nuestro paso.
Al ir avanzando de regreso oía que las puertas principales
se volvían a abrir, apuramos el paso y nos subimos
a la nave. Kroarrth la arrancó velozmente, ya habríamos
ganado bastante tiempo al llegar al otro lado. En la nave
di un respiro profundo.
-Cerca del elevador
hay varias naves, podemos huir en ellas- le dije a Sorjoaca.
Acercándome así a Kroarrth le pregunté
si me dejaba usar la computadora de la nave, quería
ver si había unas puertas en aquel cuarto de los elevadores,
para que nuestra huída en naves fuera sencilla. Lo
terminé descubriendo y ya casi al llegar las activé.
-Tendremos que
ser rápidos- les dije a los ahora 6 integrantes del
grupo.
Y viendo un elevador sólo nos subimos, ahora encontraba
un error en su seguridad, ellos no podían controlar
los elevadores, su error les costaría nuestra huída.
Fuimos subiendo lentamente, sabía que al llegar arriba
nos recibiría una comitiva no precisamente de bienvenida.
Comentando eso con Sorjoaca y Kroarrth nos pusimos frente
a la puerta. Ya faltaba poco para llegar.
Y entonces se abrieron las puertas y así con la espada
láser nuevamente abrí camino a mis compañeros,
los guardias atacaban con mayor magnitud, estaban preparados.
-Esa nave está
sola, rápido.- dijo Sorjoaca y subiéndose rápido
entre los disparos la encendió.
Vi arriba y
pude ver que una puerta estaba abierta, ahí veía
el rojo cielo de Kadhar, ya estaba cerca nuestra huída.
-Sube muchacho-
dijo Kroarrth ya arriba.
La nave iba subiendo y di un salto para unirme a ellos. En
eso veía abajo a varios Wookies que luchaban contra
los guardias, unos escaparon en las naves, otros murieron
al pelear allá abajo.
-Lo hicimos-
dije.
Y viendo a Sorjoaca
reunido con su familia me vino una grata emoción.
-Pero yo debo
seguir muchacho- me dijo Kroarrth.
-Iremos juntos...-
comenté.
Continuará...
Por Jedi Padawan Ki’Ke. |