| Ibamos
6 individuos dentro de la nave, que paseaba veloz sobre el
rojo planeta de Kadhar, ya teníamos fijado nuestro
rumbo.
-Veo
algo a lo lejos chico- me dijo Sorjoaca.
Y
es que fuimos viendo ruinas a lo largo de nuestro camino hacia
las zonas de entrenamiento, dónde estaba Atichigukkk.
Entre las ruinas vimos algunos edificios grandes, que tenían
un toque moderno, sin embargo la mayoría eran ruinas,
vimos naves de guerra tiradas y abandonadas. Algo grande había
sucedido. Así recordé que mi Maestro había
sentido que en éste planeta habían habido grandes
guerras. ¿Y quiénes habitaban esta ciudad? ¿Habrían
sido los vencedores el ejército del Emperador Hawrn
III?
-Este
lugar luce tenebroso aún a la luz del día- dijo
uno de los hijos de Sorjoaca.
Pasaron
varios minutos hasta que salimos de la ciudad abandonada,
muchas dudas me andaban molestando, pero traté de ignorarlas,
sólo mantendrían ocupada mi cabeza en cosas
sin importancia.
-Me
ando muriendo de calor- dijo Kroarrth.
-Pero
nada comparado con subirte a un microbús lleno en el
tráfico del Periférico en la Ciudad de México,
y además con sol- comenté con una sonrisa.
Así
Sorjoaca interrumpió:
-¡Miren!
Parece ser un grupo de gente caminando entre la roja roca.
Y
efectivamente era, no gente, pero si Wookies que iban cansados
caminando, al ver nuestra nave parecía que veían
venir algo horrible.
-Es
Atichigukkk. ¡Al fin lo encontré!- y así
bajamos a la roca, dónde recogeríamos a quienes
cupieran. Tratamos de que todos entraran. Específicamente
tres Wookies que acompañaban al hijo del Jefe Wookie
Aticuk. Creían que éramos enemigos, y es que
la nave la robamos. Así nuestros pasajeros subieron
a 10.
Tras ofrecer sombra y algo de agua, que se encontraba en la
nave, a nuestros acompañantes Aticuk nos contó
en idioma Wookie, cómo huyeron de la zona de entrenamiento.
Pero ahí no paraba la cosa, Aticuk tenía mucho
que revelar.
-Hace
3 días salieron 15 naves cargueras de la zona de entrenamiento.
A éstas hay que agregar tres naves cargueras más
chicas en las que si dividió un grupo numeroso de prisioneros
como nosotros. Sus destinos son Alderaan, Corellia y Coruscant.-
-¿Y
qué entrenaron?- le pregunté intrigado.
-Las
cosas se van a poner feas, nos dijeron que nuestra misión
era entrar a edificios importantes en éstos planetas
para detonar bombas. Actos terroristas en otras palabras.
Dicen
que después de eso entrará el ejército
kadheriano y habrá guerra.- concluyó.
No
podía creer lo que oía, la misión que
nos había asignado Koggi a mi Maestro y a mí
era muy, pero muy importante. Trataba de imaginar el desastre
que esto ocasionaría, todos en la nave estábamos
en silencio. Nadie decía nada, sin embargo tomé
la palabra.
-Atacarán
estratégicamente esos planetas, pues Alderaan representa
la cultura, Corellia el comercio y Coruscant la capital de
la República.- comenté.
-Pero
no nos quedaremos con los brazos cruzados, queremos venganza
por lo que éstos malditos han hecho por nuestro pueblo.
Mi padre seguramente tiene preparado un ejército, habrá
guerra y ganaremos, pues la República nos apoyará.
¿No es cierto Jedi?-
Era
aquí dónde comenzaba la última parte
de mi misión. Le contesté al joven Wookie que
tenía órdenes de mi Maestro para llevarlos a
Kkkeller. También comenté que debía comunicarme
con un Maestro Jedi en el camino.
-Oye
chico, pero ésta computadora no quiere darnos las coordenadas
de éste planeta- dijo Sorjoaca.
No
me importaba mucho esto, yo quería ya salir del planeta.
Así que la nave cambió de curso y fuimos ascendiendo
para comenzar nuestra travesía por el espacio. Las
cosas se ponían peores a cada momento, no sabía
que hacía mi Maestro, me pidió no seguirlo e
ir directamente a Kashyyyk, no debía desobedecer. De
pronto estuvimos en la oscuridad y frialdad del espacio, aquí
debía comunicarme con Koggi, claro, si esto si podía
hacerlo desde la nave.
Continuará...
Por
Jedi Padawan Ki’Ke. |