Inesperada noticia
 

-Siéntense, hace tiempo que nadie viene por acá- nos dijo el de las insignias militares.
Nos llevaron a un edificio también destruido por la guerra, sin embargo sus interiores lucían renovados, en sí era un sitio menos desagradable que toda la ciudad, que sin duda había sido devastada por un enorme ejército.

-¿Los Jacones viven en una ciudad subterránea?- preguntó Sorjoaca esperando así lograr algo de información.

Los hombres se vieron entre sí y nos dijeron que así era, que lo hicieron para protegerse de posibles represalias que ellos pudieran tomar.

-Son unos cobardes- dijo uno de ellos.

La plática continuó, nos preguntaron el motivo de nuestra visita. Sin querer confundirlos les dijimos que veníamos a rescatar a un amigo que posiblemente estaba en ésta misma ciudad. Los hombres como una de tantas veces, se volvieron a ver entre sí y nos dijeron que nos tratarían de ayudar, pues deseaban abandonar la ciudad. El de las insignias nos dijo que un tal Enzac nos ayudaría.
Al seguir platicando recordé que al momento de llegar a las prisiones subterráneas había un motín con prisioneros de la piel azulosa. ¿Serian prisioneros de aquella guerra que comentaron?

-Efectivamente lo son joven, confiamos en que hayan salido varios de la ciudad, hemos hecho lo imposible por traer al mayor número de Yagadianos.- dijo uno de ellos.
El silencio se apoderó entonces de aquella sala en la que nos invitaron a platicar. Unos se mostraron pensativos, otros algo preocupados... En esos minutos de silencio nadie dijo ni una palabra, ni siquiera un solo movimiento...

-Khadar está condenado...- dijo el hombre de las insignias, que luego nos dijo que se llamaba Antac.
Traté entonces de preguntar por qué, pero nuevamente el silencio invadió a todos los presentes. Antac se disponía a contestar, ya había dicho algo y tenía que completar la idea:

–Kadhar va a estallar en menos de una semana, eso es lo que tenemos estimado, no tenemos idea de una fecha exacta. Pero entre más pronto nos vayamos mejor- dijo serio –Sin embargo trataremos de ayudarlos- terminó.
Sorjoaca y yo nos vimos fijamente, no esperábamos que ese fuera el destino de Khadar, pero muchas cosas me vinieron a la cabeza. Si era así entonces también a eso se debía la movilización del ejército de los Kadherianos, aquellos que realmente se llamaban Jacones.

-¿Tienen naves dónde escapar?- preguntó Sorjoaca.
Los hombres nos dijeron que tenían varias naves que habían logrado quitar a los Kadherianos, que eran suficientes para el número de prisioneros que esperaban. Pero nos dijo también que estaban preparados a recibir ejército Kadheriano al ver que los prisioneros regresarían. Antac aclaró que serían pocos soldados pero suficientes para detener un poco el avance Kadheriano que sin duda buscaría evitar el escape.

-Bueno señores- y levantándose Antac nos mostró a un joven Yagadiano –Éste muchacho es mi hijo Enzac, estoy seguro de que les ayudará con gusto en la búsqueda de su amigo. Pero más vale que se apuren, pues es peligroso quedarse en Kadhar.

Y terminando así los hombres siguieron a Antac por la puerta, sólo quedamos Enzac, Sorjoaca y yo. Sorjoaca agradeció al joven Enzac el ayudarnos, y prometió junto conmigo de que haríamos la búsqueda de manera pronta para no hacerle perder tiempo.

-No se preocupe señor, ahora se acerca la noche y costará trabajo encontrarlo, pero podemos dar un recorrido por Yagad, pensar en sí dónde podremos encontrar a su amigo- dijo Enzac.

Así que la noche se acercaba y pronto caería sobre Yagad, la búsqueda tendría que ser rápida y sabía que así sería. Pero mantenía mis dudas, pues las imágenes que había visto habían sido reveladoras. Fuimos saliendo del edificio y caminamos por una de las calles de aquella ciudad, el panorama era el mismo de la llegada. Cascos, armas, naves, todo lo que una guerra deja a su paso. Escombros, fotos... . Es ahí dónde recogí una foto, como las fotos comunes que tomamos nosotros en la Tierra. Para nada tenía que ver con las imágenes avanzadas que se capturan en Coruscant. La foto era de una familia Yagadiana, me quedé a observarla.

-Nunca aprenderemos que las guerras son una estupidez- dijo Enzac de manera seria.
Por dentro me quedé pensando en sus palabras. Lamentablemente la situación es igual en la Tierra o en el mundo que uno quiera. Ojalá éste conflicto no llegue a la República me dije a mí mismo...

Continuará...

Por Jedi Padawan Ki’Ke.

 
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