|
-¿Crees
que tienes oportunidad de vencerme?- preguntó el Sith.
Haciendo un movimiento rápido traté de atacarle,
sólo encontré su espada una vez más.
Luther se defendía bien ante mi rápido ataque.
Tenía que mantenerme con la cabeza fría, no
podía perder la calma ni la paciencia.
-Será
mejor que no sigas joven Jedi, o terminarás como tu
Maestro.-
-¡Mentira!
No mataste a Luas-Mun.- dije desesperadamente mientras volvía
a atacarle con fuerza.
-Hubieras visto su cara al morir. Cómo desearía
que la hubieras visto.- y en ese momento con su mano extendida
hacia mí me aventó, con sus poderes, varios
metros atrás.
-Faltan
muchas habilidades que deberás aprender. Mi oferta
de enseñarte sigue en pié Ki’Ke.-
Y tirado en el suelo me volví en mí de pronto,
no podía perder la guardia, con mi espada láser
de nuevo en las manos le dije
-Queda
poco tiempo para que te sigas celebrando a ti mismo Luther.
Queda poco tiempo...-
El Sith decidió en ese momento apagar su espada láser
y guardarla. No entendía lo que hacía. Darth
Luther se volteó y empezó a alejarse de mí.
Parecía que se iba caminando como si nada hubiera sucedido.
Como si al comienzo de la batalla le hubiera dado fin, por
no darle importancia. Su actitud me molestó, pero no
sabía que hacer. Luther volteó hacia mí.
-Únete
a mí joven Ki’Ke. No tienes otra opción.
¿O te quedarás a morir en éste horrible
planeta?-
Nuevamente sentimos un temblor de enormes magnitudes, mas
bien parecía un terremoto, duró unos 20 segundos.
Los dos no pudimos mantenernos bien de pié, Kadhar
comenzaba a destruirse, y consigo se estaba llevando a Yagad.
Algunos edificios que seguían a pié se derrumbaron.
Y la lluvia no dejaba de caer. El escenario no podía
ser más triste.
-No
querrás morir en éste asqueroso planeta.- volvió
a insistir.
-Moriremos
juntos.- le dije.
Luther volvía a evadir la mirada, estaba viendo como
seguían las explosiones en diversos edificios. Pero
esta vez volvía a sacar su espada láser, la
volvía a empuñar y volvió a decir:
-Tu
lo pediste, no lo quería hacer, pero morirás
igual que Luas-Mun.- volvía a insistir.
Y acercándose con furia golpeó mi espada láser.
La pelea continuaría. Sus movimientos eran rápidos
y me costaba trabajo seguirlos. Yo me estaba haciendo para
atrás, pues sus ataques eran además de rápidos,
con muchísima fuerza. En uno de ellos que trató
de hacer hacia abajo, di un salto hacia atrás con voltereta,
cosa que lo sorprendió. Pero a pesar de aquello siguió
con sus constantes ataques hasta que en uno de ellos con fuerza
y con uno de sus poderes mentales me arrebató la espada
láser, la había aventado prácticamente
varios metros a lo lejos. Estaba desprotegido...
-Ves,
no tienes salida Ki’Ke, pero no te perdonaré,
pues traté de persuadirte de esto.- y con un movimiento
veloz de su espada láser logró lastimarme la
pierna derecha, con lo que caí inmediatamente.
Sin duda me la hubiera cortado de no ser por el reflejo que
tuve al dar un salto hacia atrás. Cuando de pronto
unos disparos de Blaster se oyeron a lo lejos, se oían
unos gruñidos, ese era Sorjoaca. Traía un arma
y empezó a atacar al Sith que empezó a protegerse
con la espada láser, los ataques entonces de mi amigo
no serían peligrosos para él, pero me habían
salvado la vida, era ahora cuando tenía que aprovechar
a tratar de recuperar mi espada. Tenía que usar la
fuerza, los poderes mentales que aprendí en la Academia
Jedi... Fue entonces cuando la espada volvió a mis
manos, ahora sólo quedaba levantarme. Ponerme de pié
para hacer que el esfuerzo de mi amigo valiera la pena. Sorjoaca
seguía disparando y Luther se protegía, pero
en ese momento cuando estaba ya levantado me di a la tarea
de atacarlo por detrás, el Sith supo reaccionar y antes
de ello devolvió uno de los disparos de mi amigo, lastimándole
un hombro. Darth Luther era hábil y un gran guerrero.
Yo estaba lastimado.
-Un
Wookie y un Padawan tonto como tú no podrán
conmigo.- y con esas palabras volvió a usar con fuerza
su espada láser.
Mi pierna me dolía de sobremanera, apenas y podía
mantenerme parado peleando con Luther, sus movimientos seguían
con fuerza y aprovechaba que no podía tener gran movimiento.
Como por arte de magia otro enorme terremoto azotó
Yagad, varios edificios volvieron a caerse, los edificios
chicos que estaban alrededor de nosotros ya se encontraban
en el piso, los grandes a lo lejos iban desplomándose,
algunas grietas se abrían de manera importante en el
piso. Kadhar moría y un duelo todavía no llegaba
a su fin. La espada láser del Sith volvía a
pegarme duro, y entonces mi pierna cedió, no podía
más, volví a caer. Darth Luther se acercó
y con otro movimiento me cortó la mano que sostenía
la espada. Se aprovechó de mi estado.
-Ahora
te unirás con Luas-Mun- terminó diciendo.
Continuará...
Por
Jedi Padawan Ki’Ke. |