| La
lluvia estaba cesando poco a poco, y ahí estábamos
Sorjoaca y yo tirados en el piso. El Sith no movía
su espada de mi presencia, cualquier movimiento que hiciera
sería motivo para matarme. Mi amigo Wookie había
sido lastimado de un hombro, parecía dolerle. A mí
me lastimó gravemente la pierna y me cortó el
brazo derecho, a pesar de eso el dolor no me agobiaba, tenía
temor de lo que pudiera hacer Darth Luther.
-Ki’Ke,
te dije que nunca bajaras la guardia.- y de inmediato al oír
esas palabras observé que mi Maestro estaba al otro
lado de la calle, junto a Sorjoaca.
Efectivamente era Luas-Mun, era mi Maestro Jedi, estaba vivo...
Mi expresión cambió y me dio alegría
pues al fin había encontrado a aquella persona a quien
le tenía respeto, a quien quería. Pero el encuentro
no podía ser efusivo.
-¿A
qué has venido Luas-Mun? ¿A ver cómo
tu aprendiz a Jedi te ve morir?- dijo el Sith quitando su
espada láser de enfrente mío.
Así de pronto traté de recuperarme, de ponerme
de pie, muy a pesar del dolor que sentía. Sorjoaca
trató de hacer lo mismo.
-Ki’Ke,
te dije que no vinieras por mí.- dijo Luas-Mun.
Pero sin recibir respuesta mía Darth Luther empuño
su espada láser color roja y empezó a atacar
a mi Maestro. Por suerte Luas-Mun hizo gala de sus reflejos
y respondió acertadamente al comienzo del duelo. Así
empezaron a luchar ambos maestros, uno del Lado Luminoso,
el otro del Lado Oscuro. La lluvia ya había acabado
pero otro nuevo terremoto azotó a Yagad. Sorjoaca corrió
hacia mí.
-Debemos
tratar de apurarnos muchacho, Kadhar estallará en cualquier
momento.- me dijo mientras observaba la lucha de espadas que
estaba llevándose a cabo.
Era cierto lo que decía mi amigo, pero había
regresado a Kadhar por mi Maestro, no estaba dispuesto a perderlo
de nuevo. Habíamos venido a ayudarlo porque seríamos
tres los que llegamos y tres los que nos iríamos a
ir. Así que con mi pierna lastimada, y sin el brazo
derecho fui por mi espada láser, la prendí y
se la aventé al Sith. Pude darle a un costado suyo.
-¿Qué
es lo que haces joven tonto?- dijo en tono molesto y saltando
varios metros atrás.
El duelo entre mi Maestro y él estaba tomando una pausa.
-Ya
veo, ya veo que has hecho a un amigo hermano mío.-
le decía Darth Luther a mi Maestro.
Mi expresión fue de sorpresa. Sorjoaca tampoco pudo
ocultar la suya. ¿Hermano le llamó?
-No
me digas que nunca le dijiste Luas. ¿Nunca le dijiste
a éste muchacho quien soy yo realmente?- preguntó
mirándolo a los ojos y con una sonrisa.
Mi Maestro estaba serio y con la espada en su mano, no estaba
dispuesto a decir nada por el momento.
-¿Y
tampoco le dijiste a éste muchacho cómo murieron
sus padres?-
Éstas palabras me intrigaron bastante. ¿A qué
se refería éste hombre? ¿Qué tenía
que ver la muerte de mis padres? ¿Acaso éste
Sith era hermano de mi Maestro Jedi?
-Mira
joven Ki’Ke, yo maté a tus padres.- y terminó
sonriendo aquel maldito Sith.
Buscando respuesta en mi Maestro, de inmediato me puse a verlo
a la cara. Su expresión no ayudaba mucho, parecía
que lo que Darth Luther decía lo estaba dando como
hecho Luas-Mun. ¿Y qué había pasado con
el accidente de aquella noche fatídica? ¿Por
qué nunca me contó nada de esto Luas-Mun?
Con todo esto un nuevo, y más poderoso terremoto azotó
Yagad. Ésta vez duró un minuto, la tierra se
abría y empezaba a haber mayor número de explosiones.
Kadhar poco a poco estaba llegando a su fin. Yo estaba confundido,
triste y además lastimado. Un sentimiento horrible
me empezó a invadir. Me dejé caer al piso, pero
en ese momento el pedazo de calle, dónde estaba parado,
se destruyó y me dejó nuevamente caer a un precipicio
que sin duda me llevaría a las entrañas de Kadhar,
por suerte me pude sujetar de otro pedazo de tierra con la
mano que todavía me quedaba. Sorjoaca trató
de darme su brazo, pero no alcanzaba. En ese momento escuché
que las espadas láser de los dos combatientes volvían
a chocar. El duelo volvió a comenzar.
-Sorjoaca,
no puede ser cierto lo que dice Darth Luther- le dije a mi
amigo tratando de sujetarme firmemente.
-No
te preocupes muchacho, tu trata de no caer. Estoy seguro de
que se arreglará todo esto.- dijo con voz calmada el
Wookie a quien también le había tomado mucho
aprecio.
Continuará...
Por
Jedi Padawan Ki’Ke. |