| Sentía
como debajo de mí empezaban a haber varias explosiones,
poco a poco cedía el planeta ante su final. Poco le
quedaba de resistencia, nuestra huída tenía
que empezar, pero apenas volvían a pelear los dos hermanos.
Sorjoaca al fin pudo darme un brazo y tratar de ayudarme.
Tenía que subir, porque de haber otro terremoto caería
con seguridad al precipicio. Entonces en ese momento, cuando
con mi única mano me trataba de quedar en la superficie,
se me ocurrió una idea. En realidad era algo peligrosa,
pero tenía que arriesgarme.
-Sorjoaca,
trata de ir por mi espada láser.- le pedí a
mi amigo.
El Wookie, explicándome que si me soltaba podría
caer en cualquier momento, trató de hacerme cambiar
de idea. Al final me dejó para que me agarrara de nuevo
de la saliente de tierra, porque fue por mi espada láser
en ese momento. Yo seguía agarrado cuando volví
a ver a mi amigo, que traía lo que quería. Le
pedí que la dejara en el piso. Mi plan era descabellado,
cuando había practicado un ejercicio parecido recuerdo
haber fallado en todas las oportunidades. Pero ésta
vez tenía que lograrlo, mi vida y la de mis dos amigos
dependía de aquello.
-¿Están
los dos cerca de nosotros?- le pregunté a Sorjoaca.
El
solo volteó a ver y me dijo que estaban acercándose,
era el momento perfecto para ejecutar mi maniobra. Sólo
tenía que poner fuerza en mi brazo, apoyarme con él,
saltar, agarrar mi espada láser y atravesar al Sith
asesino. Sólo tenía una oportunidad... Y lo
hice... Salté y con mis poderes mentales agarré
mi espada, la prendí y sólo me aventé
a atravesar al Sith, tenía que morir. Luas-Mun lució
sorprendido. Y entonces terminé en el suelo mas adolorido
que nunca. Pero parecía que Darth Luther se sostenía,
a pesar de que le encajé la espada, seguía de
pie.
-¿Qué
has hecho joven tonto?- decía con voz entrecortada
el Sith.
Sólo me veía a los ojos y empezó a caer
de rodillas.
-No
sabes lo que has hecho.- y de pronto terminó de caer.
Había muerto, lo había matado. Mi maniobra me
salió... Pero estaba cansado y no tenía fuerzas
para moverme. Otro terremoto volvió a azotar Yagad.
-Tenemos
que huir Sorjoaca, ayúdame a cargar a Ki’Ke,
hay una nave cerca de aquí. Sólo espero que
siga bien.- y con esas palabras, y en tono apresurado, Luas-Mun
me tomó de un brazo mientras Sorjoaca lo hacía
del otro.
El ya había apagado su espada láser, ya estaba
en su cinturón de nueva cuenta. Durante el trayecto
Sorjoaca terminó cargándome, pues la idea era
llegar a la nave que mi Maestro decía de manera rápida,
no podíamos perder más tiempo. Fuimos corriendo
un tramo cuando pude visualizar la nave que Luas-Mun decía.
Por suerte los edificios que habían caído no
taparon la nave, que era nuestra única salida.
-¡Pronto
Sorjoaca, mételo a la nave y vámonos!- decía
mi Maestro.
En ese momento fue lo que mi amigo Wookie hizo, la compuerta
se cerró y ya con los tres abordo empezaban los preparativos
para nuestra huída. Sorjoaca me sentó en uno
de los asientos traseros, Luas-Mun tomó el asiento
de piloto y Sorjoaca el de copiloto. La nave empezaba a moverse,
poco a poco sonaron los motores. Y entonces despegamos. Sólo
oía el ruido que la destrucción de Kadhar hacía,
por una ventana observé cómo había quedado
Yagad. Ya era irreconocible, sólo se veían llamas
y movimientos terrestres que reafirmaban lo que habíamos
vivido en carne y hueso. La nave tomó rumbo al cielo
y poco a poco nos fuimos alejando del planeta.
-Debemos
salir pronto de la órbita. La explosión mayor
vendrá en cualquier momento.- dijo con seriedad Sorjoaca.
Y acelerando con la nave, nos fuimos alejando con rapidez
de Kadhar, cuando en pocos minutos se escuchó una explosión
que estremeció nuestra pequeña nave, El movimiento
era terrible, pero el sonido era gigantesco, vi sólo
como el oscuro espacio se iluminaba con aquella explosión.
Kadhar había explotado.
-Ahí
quedó aquel rojo planeta.- volvía a decir Sorjoaca.
Era asombroso como en tan pocos minutos un planeta que parecía
estable, llegaba a su tan dramático final. Esperaba
que la gente de Antac hubiera escapado. También esperaba
que Enzac no estuviera muerto y hubiera salido de Kadhar a
tiempo. Pero en ese momento mi cansancio me venció,
y terminé durmiendo. Lo tenía merecido, por
lo menos eso pensaba yo...
Continuará...
Por
Jedi Padawan Ki’Ke. |